Ahora que ya no estoy tan liada y soy un poco más persona que el día de mi llegada a casa (definitivamente he de dormir más de siete horas diarias para mantener la cordura) actualizo resumiendo un poco como han sido estos días de acueducto para mí.
El viernes llegué a la capital de la reciente bautizada Eshpaña tras una viaje muy ameno con uno de mis mejores amigos. Resulta que íbamos a Madrid en el mismo bus y ni lo sabíamos. Lo dicho, un viaje fugaz en el que hablamos un poco de todo (política, sexualidad, anécdotas, etc) Les pido perdón a las señoras del asiento de delante por si fliparon. Parecían de esas señoras que se escandalizan cuando oyen la palabra pene pero luego tienen siete hijos.
El sábado comenzó el trajín que iba a ser habitual durante el resto del puente. A primerísima hora y tras un café revitalizador al lado de las enoooormes colas para entrar en las Cortes (Donde los leones) estuvimos toda la mañana visitando el Museo Thyssen. Merece la pena. No es el Prado a nivel de amplitud pero hay algunos cuadros de Van Gogh, Velázquez e incluso uno de Dalí. Muy variada la mezcla desde los cristos de 1400 hasta el modernismo de nuestra era. ¡Quién fuera baronesa!
Tras una comida a base de gambas en un restaurante gallego (Sí, una asturiana en Madrid comiendo en un gallego) tocó la tarde de compras en la que, a pesar de mi fama, no compré nada de nada. Eso sí, muy bonito y grande el Zara de la Gran Vía y las calles llenas de gente. Era exagerado. La cola para comprar lotería en el puesto de Manolita llegaba hasta Callao, para que os hagáis una idea, 3 horas de cola aproximadamente para comprar lotería. Ay Manoli, la gente está muy loca.
Después fui a ver la obra de teatro 'Toc, toc' No sé si es porque hacía muchísimo que no tenía oportunidad de ver algo en teatro pero me encantó. Es una comedia divertidísima. Aunque los actores no sean conocidos (al parecer han salido en muchas series pero a mí no me sonaban) las dos horas que dura se te pasan en un pis-pas y con una bonita moraleja al finalizar la misma.
Después del teatro, tocó una cena en un restaurante bastante pijo de Chueca. Por cierto que siempre que he pasado por ese barrio nunca me había fijado que allí estaba la FELGTB. La última vez que estuve allí, en el Orgullo, tampoco iba en un estado óptimo para fijarme en esas cosas. Cómo me acordé de ese día tan genial y fui viendo en todos los Starbucks en los que me había colado para rellenar la pistolita de agua y vaciar la vejiga.
Al día siguiente y tras un viajecito corto gracias a que lo pasé casi todo durmiendo aparecimos en Valencia. Había estado tanto tiempo esperando ese momento que cuando llegó no me lo podría creer del todo. Allí tuve la oportunidad de desvirtualizar a una persona con la que llevaba hablando tres meses, con la que había compartido muchísimas cosas y a pesar de los nervios, pasé una tarde perfecta con ella. Me enseñó la ciudad como toda una experta (a pesar de que se hiciera pasar por guiri en un momento dado) y me hizo un regalo precioso. Siempre he dicho que no me gustan nada las despedidas, aquella me gustó aún menos después de lo que pasó (lo dicho en el anterior post, para que nos entendamos).
Sin embargo, tras un duro día visitando el Oceanográfico y el Museo de las Ciencias tuvimos otra oportunidad de vernos horas antes de volver a Madrid. Sólo ella, yo y aquellos renos que nos miraban pueden hacerse a la idea de lo que fue aquello. No sé lo que va a pasar a partir de ahora pero estoy feliz. Hay que disfrutar con todo lo que venga y si es algo así pues mejor que mejor.
Por cierto que qué raro es esto de escribir cosas sabiendo que esa persona te va a leer. ¡Así se pierde la esencia del blog!
Para no poner una foto mítica de Madrid y/o Valencia os dejo con una decoración que me hizo gracia en uno de los restaurantes donde cené.
El martes fue un día de viaje, de recuerdos, de vuelta a la realidad tras este puente tan diferente y tan genial que he tenido. Llega la navidad y comienzo a creérmelo. De momento me esperan un par de días no muy estresantes, lo cual agradezco enormemente después de la caña que me están dando en el máster sumado al rollo del proyecto y todo eso. Hoy hasta he tenido tiempo de aburrirme. ¡Increíble!
Mucha paz y mucho amor, como siempre y como nunca :) (en especial para ti)